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El “canciller” de Maduro: cuando el vecino incómodo se convirtió en un riesgo para Colombia

La relación entre el presidente Gustavo Petro y Nicolás Maduro ha pasado de ser una incomodidad diplomática para convertirse

El “canciller” de Maduro: cuando el vecino incómodo se convirtió en un riesgo para Colombia

La relación entre el presidente Gustavo Petro y Nicolás Maduro ha pasado de ser una incomodidad diplomática para convertirse en una preocupación real para la seguridad nacional. Mientras el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, busca capitalizar el apoyo del primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia, el electorado debe preguntarse si el presidente está priorizando sus afinidades ideológicas sobre los intereses del país.

Las declaraciones de Petro sobre el régimen venezolano son, cuando menos, inquietantes. En una entrevista exclusiva con CNN, el mandatario colombiano afirmó que “ninguna investigación colombiana, que es independiente al presidente y en años en que yo no he sido presidente, nos muestra una relación del narcotráfico colombiano con Maduro” según La República. Esta postura contrasta radicalmente con la del Departamento de Estado de Estados Unidos, que ha designado al llamado Cártel de los Soles como organización terrorista y señala a Maduro como su líder. ¿Acaso el presidente colombiano tiene información más confiable que la inteligencia estadounidense?

El propio Petro ha reconocido que Maduro es un “dictador por concentrar poderes”, pero insiste en que el problema de Venezuela es “falta de democracia” y no el narcotráfico como menciona Infobae y el Nuevo Siglo. En la misma entrevista con CNN, el mandatario colombiano declaró: “No estoy diciendo que no sea dictador, porque las dictaduras se meten en el concepto de la falta de democracia. Unas más que otras, pero así son”. Esta defensa de un régimen señalado internacionalmente por sus vínculos con el crimen organizado ha generado críticas desde todos los sectores. El expresidente Andrés Pastrana fue contundente: “Petro ha sido oficialmente el canciller de Maduro. Petro tiene que estar verdaderamente asustado porque sabe lo que le viene”.

El riesgo para Colombia es evidente. Venezuela se ha consolidado como un trampolín para la cocaína que se produce en Colombia, fortaleciendo rutas internacionales desde el Caribe. Grupos armados como el ELN y disidencias de las FARC operan en la frontera con complicidad de funcionarios venezolanos. La Cancillería colombiana ha tenido que salir a desmentir que apoya una “salida negociada” de Maduro, en medio de especulaciones que ponen en duda la independencia de la política exterior colombiana.

Mientras Petro insiste en que su relación con Trump es “buena” y que ambos se reconocen “de tú a tú” según La República, la realidad es que Colombia ha quedado atrapada entre dos fuegos: la presión de Washington y la alianza con un régimen cuestionado. En un contexto de campaña electoral, la pregunta que debe hacerse cada colombiano es inquietante: Si Petro ha sido tan cercano a Maduro y el régimen venezolano está siendo investigado por narcotráfico, ¿podemos confiar en que el candidato del Pacto Histórico gobernará con transparencia y no arrastrará a Colombia a las mismas tinieblas que hoy azotan a Venezuela?

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Nani R