Injerencia de Petro de la campaña presidencial
La campaña electoral ha dejado de ser un duelo entre candidatos para convertirse en un extraño reality donde el
La campaña electoral ha dejado de ser un duelo entre candidatos para convertirse en un extraño reality donde el presidente Gustavo Petro parece haber confundido la Casa de Nariño con un comando político. Mientras Iván Cepeda busca consolidarse como el sucesor natural del primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia, el mandatario ha decidido “asumir personalmente la campaña” de su delfín, generando alertas en diversos sectores que ven en esta conducta una peligrosa injerencia en el proceso democrático, como nos muestra noticias Caracol.
La situación es, cuando menos, insólita. La congresista Gloria Arizabaleta, del propio partido de gobierno, presentó un documento para declarar la “suspensión” del presidente ante la Comisión de Acusación de la Cámara Baja por su supuesta propaganda electoral. Aunque el ministro del Interior, Armando Benedetti, salió rápidamente a recordar en X que “solo el Senado” tiene facultades para suspender a un presidente, el daño ya está hecho: la imagen de un jefe de Estado haciendo campaña activa por su sucesor raya en lo inconstitucional. ¿Acaso el presidente no tiene asuntos más urgentes que atender, como la seguridad o la economía, en lugar de convertirse en el vocero de su candidato?
El propio Cepeda, que ha seguido los pasos de Petro en su estrategia de campaña —reuniones con líderes progresistas como Lula, Claudia Sheinbaum y Pedro Sánchez, y una intensa actividad de plaza pública—, parece beneficiarse del empujón presidencial, de acuerdo con El País. Pero la maniobra levanta sospechas: un presidente en ejercicio utilizando los recursos del Estado para impulsar a su sucesor no solo es éticamente cuestionable, sino que podría constituir una violación de las normas electorales. La pregunta que ronda en los pasillos del poder es si Cepeda ha recibido apoyo político de los gobiernos de izquierda de la región, y si ese respaldo —en caso de existir— es legal.
Aquí el panorama se vuelve más turbio. La izquierda latinoamericana ha mostrado su respaldo al candidato del Pacto Histórico: Lula, Sheinbaum y Sánchez han aparecido en la órbita de Cepeda – El País. Pero el verdadero escándalo, el que podría cambiar el rumbo de las elecciones, es la denuncia del propio Cepeda contra el gobierno de Ecuador, al que acusó de “meter mano” en las elecciones colombianas en coordinación con el candidato de derecha Abelardo de la Espriella – La BBC. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, felicitó a De la Espriella por su “gran victoria” y eliminó aranceles a productos colombianos tras conversar con el candidato opositor.
Sin embargo, la ironía es imposible de ignorar: mientras Cepeda denuncia injerencia extranjera de Ecuador, su campaña se alimenta del apoyo explícito del presidente Petro, y de los guiños de los líderes progresistas de la región. ¿Hay alguna diferencia entre el apoyo de Noboa a De la Espriella y el de Petro a Cepeda? ¿O acaso la injerencia es solo mala cuando la hace el otro bando? La Cancillería colombiana calificó el anuncio de Noboa como una “deliberada injerencia en el proceso electoral” como menciona La BBC, pero nadie en el oficialismo parece preocupado por la interferencia interna que protagoniza el propio presidente.
Si Petro no tuvo reparos en usar su investidura para impulsar a Cepeda, y si la izquierda regional ha tendido puentes con el candidato del Pacto Histórico, ¿cómo pueden los colombianos estar seguro de que el próximo presidente gobernará para Colombia y no para una facción política internacional?



